Una innovadora propuesta para “salvar los medios de comunicación”

Ante tantas miradas apocalípticas y soluciones a medias o dañinas como la publicidad y los clics fáciles, llama la atención -y para bien- que empiecen a formularse nuevas y frescas propuestas con el fin de parar -o ralentizar- una tendencia real: la disminución de lectores e ingresos de las empresas de prensa escrita.

Las cifras son ciertamente alarmantes. Tomemos el caso de Estados Unidos, por ejemplo. Según el análisis del periodista y ejecutivo Richard Tofel en su página de Medium, no existe un solo medio que siquiera haya mantenido su circulación en los últimos dos años y medio. Solo entre los 5 diarios principales se han perdido más de 2 millones de ejemplares (“The New York Times”, “The Wall Street Journal”, “The Washington Post”, “Los Angeles Times” y “USA Today”). Veamos el cuadro.

diarios_ventas

En España, la situación tampoco es alentadora. Según “Media-tics.com”, los medios principales El Mundo, El País y ABC han disminuido entre 13% y 15% entre diciembre del 2014 y el mismo mes del 2015.

Las soluciones hablan de menor tiraje, mayor calidad de contenido, menos días de circulación, ejemplares más compactos, etc. Pero hay otras ideas.

En particular, una voz es la que ha captado el foco: una economista francesa especializada en medios de comunicación, quien propone una nueva definición para la información pública, el capital más preciado de las compañías informativas.

Su nombre es Julia Cagé, tiene 31 años y es autora del ensayo “Salvar los medios de comunicación”. Su tesis tiene dos soportes fundamentales: la información como bien público y, por lo tanto, un modelo de protección del Estado nunca antes implementado en este rubro.

El primer aspecto hace hincapié en que la información brindada por los medios es de interés público. Tiene sentido en tanto, por definición, una noticia omite intereses particulares y tiene como fin más honesto el beneficio de los lectores.

Cagé parte de este concepto para proponer su innovadora visión como segundo punto: un nuevo modelo sin dividendos, regulación del Estado y beneficios fiscales hacia los donantes.

La autora justifica su posición en una reciente entrevista al diario El País, en la que establece un paralelo entre la educación y la información noticiosa.

“Igual que nadie se plantea privatizar completamente la educación, no entiendo por qué no sucede lo mismo con la información. En la mayoría de países democráticos, consideramos que la transmisión de un mínimo de conocimientos es algo necesario, a lo que todo el mundo debe acceder gratuitamente. Por eso el Estado protege el sistema educativo, porque se considera que no debe estar sometido a la compraventa. Con la información es lo mismo: tener acceso a ella resulta imprescindible para el buen funcionamiento de una democracia”

Y luego pasa a explicar su postulado, antecedido de lo que el periodista que la entrevista, Álex Vicente, llama una ” fundacción, a medio camino entre las fundaciones sin ánimo de lucro y las sociedades participadas”.

“Hay que inventar un nuevo sistema que permita repartir más el poder. En el modelo que propongo, a diferencia de lo que sucede en las sociedades con accionariado, no habría una distribución de dividendos y el capital estaría congelado. A cambio, el Estado concedería una deducción fiscal a los donantes. El accionariado estaría formado también por periodistas y lectores, que podrían participar a partir de pequeñas cantidades. La propiedad se renovaría cada año, a diferencia de lo que sucede en las fundaciones sin ánimo de lucro, donde a menudo es una sola familia la que escribe los estatutos y se perpetúa en el poder”
juliacagueelpais
Julia Cagé entrevistada por El País.

Aunque se saluda el optimismo de Cagé, existen dos primeros puntos en contra que podrían frustrar sus buenas intenciones. El primero es la naturaleza de las empresas mediáticas. La objetividad es ese fin utópico al que se pretende llegar; la editorialización de la información, la realidad finalmente. ¿Estarán de acuerdo los dueños de los medios a dar paso a este nuevo modelo que, pese a que pueda ser la salvación de su negocio, podría significar también la renuncia a sus intereses editoriales? Y, en segunda instancia, ¿se debería solo confiar en que los inversionistas no tengan una agenda propia?

Para ella, simplemente se trata de “voluntad política”. Algo que, como bien describe el también periodista español Álex Grijelmo, funcione “en un país con más experiencia en ver a la prensa como un bien cultural digno de ser protegido con neutralidad”.

Efectivamente, suena hasta utópico que esto se implemente en países con instituciones débiles, medios al servicio de intereses específicos/personales/empresariales/familiares, corrupción y una gran desconfianza en las empresas de medios y en el mismo quehacer periodístico.

¿CÓMO LLEGA A ESTE POSTULADO?
Cagé no formula su tesis de manera gratuita. En la primera parte de su ensayo, realiza un estado de la cuestión sobre la prensa escrita.

La autora analiza el conflicto actual entre el papel e internet que ha conllevado la irrupción a gran escala de este último.

Es innegable que los periódicos tienen menos lectores y menos ingresos económicos; así como es un hecho que la audiencia digital continúa en crecimiento, pero sin que ese auge signifique un alza en la cuota de monetización. Más bien, son las ganancias de los primeros las que aún mantienen los números en conjunto en azul.

Es por ello que critica que se esté prestando demasiada atención al periodismo en la web (está en desacuerdo con el térmimo “periodismo digital” porque opina que no difiere mucho del impreso) sin intentar salvar a los periódicos. “Los contenidos de pago son el futuro de una industria de la que está huyendo la publicidad (…) Hoy ya nadie está dispuesto a pagar por obtener información”, resalta.

Para la economista, esa incongruente atención reside en el hecho de que no se está apostando decididamente por el contenido valioso en los diarios. “Lo importante es que se produzca información de calidad”, asevera, como pilar fundamental para que esta tenga un valor sustancial que no se equipare al sobreabundante contenido que se multiplica online segundo a segundo.

Además, en su libro hace una muy interesante acotación sobre la comparación de los índices de desempeño del papel y la versión electrónica, muy bien reseñada por El País.

“Por ejemplo, Le Monde (según los datos del libro) suma más de ocho millones de visitantes únicos al mes. Pero estos “visitantes” cursan una media de ocho visitas en todo ese periodo, por lo cual la cifra media de visitantes cotidianos se queda en 1,5 millones. Y además, la media de estancia de cada uno no supera los cinco minutos. En la acera del papel, Le Monde vende 300.000 ejemplares, pero cada uno de ellos lo lee una media de seis personas. Por tanto, la suma da un público de 1,8 millones. ¡Superior a la de la versión digital! Además, un lector del diario impreso permanece en contacto con sus páginas (y con su publicidad) entre 25 y 35 minutos. Y las “páginas vistas” suelen ser todas”.

Ello, sin contar que con la existencia de plataformas de videos y sociales como YouTube, Facebook, Twitter, Instagram, etc., las marcas muchas veces prefieren otros espacios para su publicidad en desmedro de los portales de los medios.

Así las cosas, la postura de esta francesa resulta pertinente. ¿Por qué no seguir apostando por el papel si cuyos ingresos -así estén disminuyendo- son los que mantienen a flote el negocio? Y si se toma esta vía, ¿por qué no hacerlo bajo un modelo diferente que tenga como eje la información entendida como bien público? Suena lógico, aunque su implementación es lo que genera dudas.

DATOS DEL LIBRO
– El libro ha sido traducido al español y fue publicado en el 2015 bajo el sello de Anagrama. Se puede comprar  aquí como ebook en su versión digital.

– Cagé es doctora en Economía por Harvard y es profesora del Instituto de Estudios Políticos de París.

– El prólogo fue escrito por nada menos que el reconocido economista Thomas Piketty, su esposo.

 

2 comentarios en “Una innovadora propuesta para “salvar los medios de comunicación””

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *