Las lecciones del escandaloso caso de los puntos ‘devueltos’ a Bolivia

El vergonzoso caso de los puntos que supuestamente le habían devuelto a Bolivia, en las Eliminatorias al Mundial de Rusia 2018, nos puede dejar algunas lecciones a partir de cómo fue tratado este tema por varios medios en internet.

EL CASO
Hace unos días, el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol salió a anunciar en una conferencia de prensa que la FIFA le había devuelto los puntos a Bolivia (quitados días antes por un error dirigencial). Varios medios dieron las declaraciones de la autoridad boliviana como verdad, y lanzaron titulares y llenaron párrafos al respecto.

El diario ‘Olé’, de Argentina, por ejemplo, celebraba que con esta ‘decisión’ su selección había regresado a un puesto en el que mantenía sus opciones de clasificar.

clipboard03

 

Pero no solo fue Olé, el medio deportivo de referencia en Argentina y que tiene la “pasión” como slogan, el principal medio que dio como cierta esta afirmación. La agencia AFP, por ejemplo, fue de las primeras en dar la alerta a través de Twitter. Su tuit tenía un tono afirmativo (“restituyó”), aunque al final citaba la fuente con un escueto “(FBF)”. ¿Fue suficiente?

clipboard02

Pocos minutos después, y luego de que la noticia haya sido difundida por todos los canales de comunicación, incluyendo la televisión (la foto que ilustra esta nota es del programa Minuto 90 que se transmite por la cadena argentina Fox Sports), la FIFA anunció en un comunicado que la noticia sobre los supuestos puntos devueltos era errónea.

clipboard05

 

Ante este papelón, quisimos recordar algunos principios básicos del periodismo que hubieran ayudado a evitar la confusión a la hora de informar a los usuarios.

1. No todo lo que es ‘oficial’ es verdad. Las autoridades oficiales también pueden equivocarse. Peor aún, nos pueden llevar al error adrede. El periodista tiene que hacer tres cosas: confirmar, confirmar y confirmar. Verificar que el documento no sea apócrifo, o que la autoridad haya incurrido en un error involuntario, o que tenga la firme intención de engañar a la opinión púbica. Todo eso debe ser dado como un supuesto antes de trasladar toda información a los lectores. Es nuestra responsabilidad.

2. Citar a la fuente. Así sea en un tuit. Poner una sigla no basta. ¿Y si no todos entienden esas siglas? Es mejor usar el feo pero efectivo “según” para evitar confusiones. O, en todo caso, dejar abierta la posibilidad de que, a pesar de que la autoridad está haciendo alguna afirmación, el medio todavía no ha podido comprobarlo por su cuenta.

3. Cruzar datos. Si ya tenemos una versión, en este caso de la parte interesada, es necesario conseguir la otra parte de la historia, en este caso, de la fuente principal, la FIFA. Pedir el documento, o al menos leerlo completo antes de aceptar como verdad la interpretación de otros, es clave.

4. “La exclusiva dura minutos”. Esto lo ha dicho recién Richard Gingras, Senior Director de Google News, en una entrevista con el diario argentino Clarín. Allí refiere que antes la exclusividad o la primicia duraba 12 horas, pero hoy, estima, dura 12 minutos. Si no has hecho todo lo anterior, ¿vale la pena sacrificar tu credibilidad para estar en esos efímeros primeros minutos?

5. Cuidado con el rebote. Muchas veces, los medios se escudan en que rebotaron la ‘primicia’ de alguien más. ‘El error es de ellos, no nuestro’, parecen decir. ¿El usuario común reconoce culpables exactos o pone a todos los medios que lanzaron la nota errónea en el mismo saco? No solo hay que cuidarse de quién se rebota, sino corroborar uno mismo lo que otro medio da como cierto, sobre todo si este último no da señales de haber cruzado su información.

Tomar en cuenta estos puntos quizás nos evitará cometer errores que puedan provocar la mala información de nuestros lectores/usuarios, y mellar la reputación de nuestra marca; pero, dentro de todo, el error es siempre una posibilidad que hay que minimizar lo más que se pueda. Recordemos este consejo del gran Miguel Ángel Bastenier, maestro de periodistas como quedan pocos.

El periodismo es (…) solo una aproximación; ni reflejo, ni acta notarial, sino interpretación honrada y falible que no aspira a la cuadratura del círculo, como tampoco a dar lecciones al ciudadano. Solo pretende ser un útil de conocimiento que ayude a comprender y decidir.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *