Entrevista: “Los periodistas deben saber de programación”

José Alberto García Avilés es un periodista e investigador de la comunicación reconocido en España, uno de los autores de la teoría de convergencia periodística más aceptada en la actualidad, y profesor e impulsor del Máster en Innovación en Periodismo, un posgrado de la Universidad Miguel Hernández de Elche dedicado a formar a innovadores de la comunicación.

Él, junto con Miguel Carvajal y María Comín, ha editado el libro “Cómo Innovar en Periodismo, Entrevistas a 27 profesionales” (de descarga gratuita en el link), que recoge de primera mano los testimonios de periodistas que están innovando en medios españoles de diverso tamaño y en distintos ámbitos. Se encuentran los casos de El Confidencial Lab, El Español, eldiario.es, Marca, RTVE Lab, El Mundo, etc.

Nos comunicamos con él vía Skype para hablar de periodismo digital, de innovación y de cómo los medios grandes pueden adaptarse todavía a esta ola para no sufrir el destino de los dinosaurios.

Portada del libro.
En su libro, la primera entrevista es a Alejandro Laso, responsable del Lab de El Confidencial que es periodista e informático. ¿Hasta qué punto aprender programación se ha vuelto importante para un periodista?

Es muy relevante. Con tantas herramientas y yendo la tecnología tan aprisa como va, es necesario que los periodista tengamos una formación en las destrezas tecnológicas. Es decir, si no se tiene un dominio de programación, al menos tener nociones básicas, fundamentos, que permitan poder saber qué le puedes exigir a un programador de tu equipo. Eso también lo subrayaba Alejandro Laso. Ellos, en el laboratorio de El Confidencial, antes trabajaban con un equipo de periodistas y otro de desarrolladores por separado, y los proyectos pasaban primero con la idea del periodista, luego del desarrollador y luego volvía al periodista. Desde hace poco más de un año cambiaron eso, y ahora los programadores trabajan juntos con los periodistas, de manera que cuando desarrollan un proyecto, saben cómo pasar las ideas de una investigación o reportaje para que sean plasmadas en un código o un desarrollo de programación. Hoy día es necesario tener esa compenetración lo más fluida posible entre programadores y periodistas.

 

¿Esta fusión de por sí daría paso a la innovación? ¿Qué es la innovación en primer lugar?

Innovación es algo que está muy de moda entre los periodistas, en los medios, parece que todo el mundo quiere innovar. Muchas empresas dicen “En nuestro ADN está la innovación”, pero cuando uno profundiza –y es lo que tratamos de hacer con el libro–, uno se lleva sorpresas porque hay una cierta indefinición. ¿Qué debe reunir un producto o servicio o narrativa para que sea innovadora?

Encontramos tres características: Primero: que ese producto, o servicio o formato suponga elaborar algo distinto a lo que se venía haciendo hasta ahora; o que, si no es algo distinto, que combine los elementos ya existentes de una manera diferente, que eso también puede ser innovación. Segundo: se plantea que esa innovación tenga una aceptación por parte de la audiencia, de los usuarios, de la sociedad. No basta con tener una idea brillante, hay que desarrollarla y que esa idea al final sea consumida, tenga una cierta traslación al ámbito de los usuarios y facilite su vida. Tercero: tendríamos que considerar el componente de éxito. No basta con que haya sido usada, no basta con que sea algo nuevo, sino también que suponga un beneficio de algún modo para la empresa o para el medio. Algunos ejemplos: aumentar la audiencia, hacer un producto de mayor calidad, tener un mayor prestigio para nuestra marca, incrementar los ingresos y ser un buen canal para comercializar un producto o esa iniciativa. Al final una innovación no puede quedarse en algo muy bonito, que funciona, que hay gente que la usa, pero que no acaba implantándose de manera eficaz o con un beneficio tangible o intangible –no hablamos solo del beneficio económico– para el medio. Ese sería el denominador común para que un proyecto sea innovador y acabe teniendo un recorrido dentro del mercado.

 

La última parece la más difícil, es decir, que funcione a nivel comercial, que quieran pagar por eso y sea considerado exitoso. ¿Todavía estamos muy lejos de encontrar varios modelos de negocio que aseguren que la innovación y la creatividad sea llevada a cabo y sea sostenible para los medios?

Esa es una de las preguntas que le hacemos a los profesionales entrevistados. Los modelos de negocio tradicionales, es decir, los que eran los ingresos típicos de los medios impresos a través de publicidad, de suscripciones o de ventas, cada vez se están reduciendo. En el medio digital, las vías de ingresos a través de publicidad tradicional, como los banners y otros anuncios, no están teniendo la misma eficacia. Por lo tanto, hay un consenso de que en los modelos de negocios hay que experimentar mucho. Nadie da con una formula mágica todavía, nadie da con algo que diga “esto funciona y no importa en que circunstancias te va a conseguir atraer muchísima audiencia, muchísimos ingresos”. No. Hay que estar experimentando con iniciativas que pasan por buscar un núcleo duro de suscriptores fieles que quieran aportar una cantidad de dinero porque les interesa el tipo de periodismo que estás haciendo. Pasa por fórmulas creativas en la manera de insertar anuncios en medio del contenido a través del llamado branded content, en el que atraes a marcas e intentas hacerlo de una manera mucho mas intuitiva. Pasa por patrocinadores que auspician secciones del medio. Hay una continua experimentación, y estoy convencido que habrá nuevos (modelos de negocio) en 3 o 4 años, y que los establecidos también tendrán nuevas variantes. Es un terreno en el que por desgracia no hay una formula fácil, y se está avanzando pero todavía a cuentagotas.

 

Varios de los entrevistados mencionan que es mucho más fácil ser innovador en medios pequeños, que funcionan con una startup y se pueden permitir el ensayo/error. Entonces, ¿qué le queda a las grandes cabeceras? ¿Cuál sería el mejor camino para que no se queden atrás en esta ola innovadora?

Creo que los medios tradicionales de más envergadura tienen que apostar ya por unidades o departamentos de innovación que hagan un trasvase de su experimentación a las redacciones, a los periodistas, y que sirvan como motores del cambio en el propio medio. Lo que ocurre con los medios grandes es que hasta ahora no han tenido tanta necesidad de innovar, porque estaban en un mercado en el que eran actores dominantes y tenían unos ingresos que les permitan funcionar. En cambio, los medios pequeños, más recientes, medios de nicho, prácticamente desde el principio han tenido que ir buscando formas de adaptarse, de renovarse y de inventar nuevas formas de financiamento.

En los medios grandes, aquí en España  –imagino que en otros países de Latinoamérica también–, la crisis económica hizo que se perdieran más de 15 mil puestos de trabajo de periodistas, puestos en medios tradicionales muchos de ellos. Esto hizo que esos periodistas se lanzaran a crear pequeños medios hiperlocales, de nicho, etc.,  Por un lado estamos de acuerdo en que para un medio pequeño una redacción puede ser de 3, 4 hasta 15 o 20 periodistas, y tienen una necesidad clara de estar constantemente innovando, inventando, ensayando y buscando fórmulas. ¿Qué ocurre con los medios grandes? Pues deben invertir en lo que siempre se ha considerado como innovación y desarrollo de forma que no se queden atrás. Porque este tsunami de la digitalización, de las nuevas narrativas, de la disrupción del modelo de negocio, está afectando también a los medios grandes, que juegan con más ventaja porque tienen un prestigio, una calidad, una implantación en el mercado, que les permite tener mucha más ‘poderío’, pero no pueden descuidarse.

Una iniciativa podría ser tener departamentos de innovación y desarrollo con una financiación importante, para que estén avanzando en nuevas narrativas, en nuevos canales para llegar a los públicos, en investigar las nuevas relaciones con las audiencias en las redes sociales, experimentar con nuevos modelos de negocio. Pero estos departamentos de innovación y desarrollo no pueden ser unidades aisladas, desconectadas de la redacción, donde están los periodistas, porque entonces estaríamos cayendo en una especie de sin sentido, “ahí hay cuatro locos que se están dedicando a innovar y el resto estamos haciendo lo de siempre, aburridos, rutinarios”. No. Ese departamento de innovación debe ser el que plantee retos, que haga trasvase del ‘know how’, de esa experimentación al resto de compañeros periodistas.

 

¿Algo similar a lo que tiene RTVE, que es un medio grande que tiene un Lab, un laboratorio de innovación?

Así es. Ese es un caso atípico. Radio Televisión Española (RTVE) es un ente público, con muchísima historia detrás, con formas de hacer muy reutilizadas, y en 2011, hace 5 años, decidieron crear este laboratorio de innovación que es una especie de un pequeño grupo de guerrilla dentro de la gran corporación. Son 12 personas, dirigidas por Miriam Hernanz, y ahí conviven periodistas con profesionales técnicos y desarrolladores. La propia directora del laboratorio nos decía en esa entrevista una frase que nos gustó mucho: “Es que a mí me pagan para equivocarme”. Fíjate en la frase. Ella está en una especie de sitio privilegiado para intentar nuevas narrativas. Experimentan mucho con webdocs, con narrativas interactivas, con el uso de redes sociales para cubrir grandes eventos y dicen que a todos sus proyectos intentan al menos en 30% integrar nuevas tecnologías. Por eso tienen desarrolladores que les permiten ver nuevos códigos, nuevos lenguajes de programación, nuevas herramientas. Es un sitio muy creativo, que intenta que eso luego repercuta en el resto de la corporación, de la televisión, de radio. Incluso nos decían que no siempre tienen éxito, que siguen siendo un poco los raros dentro de toda la gran corporación. Pero indudablemente es un ejemplo de cómo un gran medio necesita esa unidad de innovadores que vayan por delante, experimentando y que planteen retos al resto de las redacciones.

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Detalle de uno de los especiales del RTVE Lab.
Recuerda un poco los inicios del periodismo digital, cuando los que hacían la web eran como los locos de la redacción…

Sí, en todo proceso de crecimiento es así. Fíjate aquí en España, hasta hace 5 u 8 años, los redactores de la web se veían como personas de segunda categoría en los medios impresos respecto a los redactores de papel, que eran los que tenían el prestigio, los que firmaban, mientras que los redactores de internet hacían las cosas más de relleno, como si fuera un periodismo de segunda clase. Eso ha cambiado, y un gran paso fue que tengan los mismos convenios o salarios similares a los periodistas de papel. Por ahí está esa mentalidad de los motores del cambio. Hay periodistas en cualquier medio que les gusta más experimentar, buscar nuevas fórmulas, están muy activos en redes sociales más allá de su jornada laboral, o intentan una nueva forma de cubrir la información, o van probando herramientas para incorporarlas a su forma de hacer cobertura. Ellos son la avanzadilla de la innovación. Cuando se escriba la historia del periodismo digital, veremos cómo siempre ha habido gente que iba un poquito por delante porque entendía mejor el medio, porque el medio también va cambiando. Es algo que vemos en las entrevistas del libro, los que están procurando no conformarse con el estado de las cosas, sino buscando nuevas formas de hacer interesante lo importante para la gente, para la audiencia, esos son los que acaban triunfando.

Ahora se está destinando algún dinero para las herramientas online, ha habido como un cambio en el chip…

Sí, hay una variedad de herramientas, muchas de ellas son gratuitas, para otras la redacción tiene que invertir. Permiten mejorar o al menos intentar dinamizar o hacer más eficaz distintas partes del proceso de elaboración de los contenidos. Hay herramientas para investigar un tema, para facilitar el lenguaje multimedia, para editar video, para distribuirlo a través de aplicaciones, herramientas para mejorar la comunicación interna dentro de las redacciones. Hemos visto redacciones que usan slack para que los periodistas estén comunicados y no tengan que hacer reuniones físicas, pueden estar trabajando en su casa o en una cobertura y estar en contacto directo con el editor. Luego nuevos canales como Telegram para llegar a los usuarios, o WhatsApp. Estas herramientas son relativamente fáciles de incorporar, lo que nos lleva al principio: el periodista debe combinar tener destrezas clásicas del periodista para investigar, para verificar, para entrevistar, para buscar la información, fuentes, junto con una capacidad técnica mayor, que le permita a través de estas herramientas a hacer un mejor periodismo.

 

¿Qué hay de la formación? En las universidades todavía estamos muy atrasados en las currículas. ¿Cuáles son los cursos básicos que se deben enseñar en las universidades para tener periodistas que se puedan desempeñar bien en un medio digital?

Creo que en la formación de un periodista ahora debe haber: 1. Formación de escritura para internet, dominando el lenguaje hipertextual, multimedia y con una gran capacidad para utilizar todos los recursos que tiene la red; 2. Formación sobre periodismo de datos, para procesar mucha información y sacar historias a través de las estadísticas y de las informaciones factuales; 3. Cursos sobre periodismo en directo, cobertura en directo utilizando video, audio, para facilitar ese aspecto que está a veces en radio y tv pero que debe fomentarse más; 4. Formación sobre redes sociales, porque el periodista debe involucrarse, estar activo y saber manejarlas, no solo para verificar la información que le llega, sino para tener un engagement, una participación con la audiencia; y 5. Debería haber por supuesto un curso de herramientas profesionales para los periodistas para editar textos, para mejorar el audio, video, para monitorizar las redes sociales, un curso de herramientas par periodistas.

En el grado de la Universidad donde trabajo vamos poco a poco, todavía no hay estos cursos, y lo que hemos tratado de hacer es ofrecerlos en el Máster de Innovación, porque a veces los grados quedan cortos. Ahora además con la posibilidad de hacerlo online lo que estamos viendo es que hay periodistas con cierta trayectoria, de 40 o 45 años, que están haciendo el Máster porque quieren actualizarse, porque dicen “hace 15 años que dejé la universidad, ha cambiado mucho el periodismo, y necesito esa formación que no encuentro en un curso, en un seminario”. Entonces trabajan de lunes a viernes, y el fin de semana ven los videos, entran a los chats e interactúan en los foros. La formación online les ofrece esa posibilidad, de aprender compaginándolo con su trabajo profesional.

Alumnos del Máster de Innovación en Periodismo exponiendo sus trabajos.
Alumnos del Máster de Innovación en Periodismo exponiendo sus trabajos.
¿Le podríamos agregar ahí algún curso de empresa periodística? Los periodistas sabemos hacer nuestro trabajo, pero se nos hace difícil conocer el negocio periodístico…

Totalmente de acuerdo, creo que es algo tan sencillo como qué se necesita para montar una empresa, cómo se da uno de alta para trabajar de autónomo, cómo hacer un buen plan  de marketing de un producto, de un medio, son cuestiones que deberían enseñarse en la carrera, y que por desgracia no se explican.

 

¿Cuales son los mejores ejemplos de medios innovadores que ha visto, además de los que están representados en el libro?

Hay un medio que está haciéndolo muy bien con esa vocación de innovar en múltiples frentes y con una gran visión de saber el tipo de producto que quiere hacer. Se trata de Quartz, un medio global que nació en Estados Unidos hace cuatro años. Lo que me gusta es que su forma de organizar la información rompe con el sistema tradicional de las secciones de un medio, y tiene lo que ellos llaman ‘obsesiones’. Es un medio en el que la publicidad es intuitiva, cuando tú lo lees no te salen pop ups o banners, y tiene patrocinadores que los apoyan. También tiene una forma muy original de tratar los datos, con tablas o mapas, de modo que cuenta con grandes reportajes en los que la información se visualiza de una manera muy original y con profundidad. Además, tienen productos que les están funcionando muy bien, como la newsletter con las noticias del día. Tienen muchos suscriptores al boletín, y una alta tasa de apertura. Eso ha sido imitado por otros medios. Qartz es un medio especialmente innovador.

Luego podemos ir a AJ+, la versión para internet de Al Jazeera en Estados Unidos, que es un medio muy innovador en cuanto a narrativas, un uso interesante de videos con múltiples formatos, con contexto, sobre todo con un lenguaje para gente joven, para redes sociales.

Y luego me gusta un medio que funciona en la redes sociales con el uso de gifs que es Pictoline. Han desarrollado un lenguaje para usuarios de redes sociales para resumirte los seis titulares del día, para darte claves de un tema. Es un medio con un lenguaje en constante innovación. Esos tres me parecen que, cada uno en su ámbito, aportan en su modo interesante de renovar el lenguaje periodístico.

Si les gustó la entrevista, pueden compartirla en su totalidad solo con el requisito de citar la fuente CONVERMEDIA y enlazar a la entrada original. Pueden contactar al autor de la nota en su cuenta de Twitter @ferlozan para más consultas o al correo ferlozan [arroba] gmail.com.

Fotos: Cortesía de José Alberto García Avilés y mip.umh.es.

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