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Entrevista: “Los periodistas deben saber de programación”

José Alberto García Avilés es un periodista e investigador de la comunicación reconocido en España, uno de los autores de la teoría de convergencia periodística más aceptada en la actualidad, y profesor e impulsor del Máster en Innovación en Periodismo, un posgrado de la Universidad Miguel Hernández de Elche dedicado a formar a innovadores de la comunicación.

Él, junto con Miguel Carvajal y María Comín, ha editado el libro “Cómo Innovar en Periodismo, Entrevistas a 27 profesionales” (de descarga gratuita en el link), que recoge de primera mano los testimonios de periodistas que están innovando en medios españoles de diverso tamaño y en distintos ámbitos. Se encuentran los casos de El Confidencial Lab, El Español, eldiario.es, Marca, RTVE Lab, El Mundo, etc.

Nos comunicamos con él vía Skype para hablar de periodismo digital, de innovación y de cómo los medios grandes pueden adaptarse todavía a esta ola para no sufrir el destino de los dinosaurios. Continúe leyendo Entrevista: “Los periodistas deben saber de programación”

El reto de buscar más que páginas vistas

Páginas vistas, número de visitantes o visitantes únicos. Los medios de comunicación online tienen hoy en día a esas métricas como principales referentes para conocer la respuesta de la audiencia. Sí bien son aspectos importantes, el reconocido periodista Jeff Jarvis es uno de los que han puesto sobre el tapete otras formas de medición a la que también se deberían apuntar. Una entrevista con “El Espectador” de Colombia se ha vuelto a compartir por redes sociales por estos días, pues -sin duda- sus reflexiones siguen vigentes. Continúe leyendo El reto de buscar más que páginas vistas

BrandVoice de Forbes o cómo otorgarle el poder a las marcas

En nuestra búsqueda de nuevos modelos de negocio para los medios de comunicación, es imposible no hablar de BrandVoice de Forbes. Si bien esta iniciativa no es absolutamente “nueva”, pues empezó a aplicarse en el 2010, adquiere relevancia en un contexto en el que emergen dos amenazas para los modelos tradicionales de monetización: los ad blockers están haciendo mella de los anuncios display (banners), por un lado; y, por el otro, los anunciantes están buscando formas más efectivas de acercarse a sus clientes y generar mayor engagement.

¿Qué es BrandVoice y cómo funciona?

Es un espacio definido en Forbes.com (y también tiene presencia en la revista) en el que las marcas pueden publicar sus contenidos directamente en el sitio web a través del mismo CMS que usan los periodistas del medio. Estos artículos pueden contener texto, video, imágenes, feeds de sus redes sociales y lo que necesiten para enriquecerlo.

Los anunciantes son llamados “partners” o socios de Forbes (aseguran tener 40 actualmente y más de 100 desde su lanzamiento). Ellos tienen el control de todo su contenido (incluida la elaboración), y pueden organizarlo por categorías y destacar los que deseen en su propia sub home.

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Así se ve la página de JPMorgan en BrandVoice.

En una entrevista, Charles Yardley, managing director de Forbes en Europa, indicaba que estos artículos tenían la misma distribución y visibilidad que un artículo original de la publicación, aunque ofrecían a las marcas contratar publicidad display para potenciar su mensaje.

La gran pregunta es: ¿Puede el contenido patrocinado convivir con el contenido periodístico sin generar confusión en los usuarios y provocar una crisis de credibilidad para la prestigiosa revista? Para Yardley sí se puede, y la clave está en la “transparencia”.

“Todo el contenido está etiquetado de forma clara y transparente para que los usuarios entiendan su origen: si viene del staff de periodistas de Forbes, de un colaborador o de una marca”. [Charles Yardley]

El modelo no ha sido replicado totalmente por otros medios de tanto alcance como Forbes. Quizá lo más cercano es lo que hace T Brand Studio de The New York Times, pero no implica darle control total de la visibilidad en el sitio principal a las marcas. Forbes asegura que aproximadamente el 35% de sus ingresos por publicidad provienen de BrandVoices, una cifra importante a tomar en cuenta por los medios que quieran imitar esta iniciativa.

DATO

En el 2014, el costo era de US$ 75.000 mensuales por mínimo cuatro meses. En febrero lanzaron una campaña de garantía que prometía devolver el dinero a sus socios si no lograban sus objetivos en al menos una de cuatro métricas. Esta aplicaba solo a las marcas que compraran US$ 250 mil en publicidad durante más de 60 días.

5 mitos del periodismo que se derrumban con el libro de Julia Cagé

En el post ‘Una innovadora propuesta para “salvar los medios de comunicación”’ ya le habíamos dado una mirada inicial a la propuesta de la economista francesa Julia Cagé, autora de un ensayo que ofrecía una solución para la crisis que afecta a la industria de los medios. En la lectura en profundidad de su libro (“Salvar los medios de comunicación. Capitalismo, financiación participativa y democracia”), nos encontramos con otros puntos que nos completan el panorama actual del negocio. En su argumentación, la autora presenta datos reveladores y cuestionamientos válidos a partir de ejemplos, que contradicen supuestas verdades extendidas entre periodistas, especialistas y gurús. Hicimos un recuento de los principales.

1. Internet mató al periodismo impreso (la caída venía desde décadas atrás).

Es muy común escuchar o leer que la naturaleza de la web (contenidos multimedia producidos y consumidos en cualquier lugar y momento, y su intensificación con el periodismo digital y la instantaneidad de las noticias) son el factor más determinante de la caída de los diarios impresos.

La autora precisa, con estadísticas en mano, que los ingresos de los medios en papel ya venían disminuyendo desde hace varias décadas. Concentrados casi al 100% en concentrar publicidad, no supieron prever el ingreso de nuevos soportes y las consecuencias de la revolución digital en diferentes frentes, como el marketing y la publicidad.

Una parte de esta última migró hacia la radio primero y luego a la televisión. Con la aparición de la World Wide Web, pasó lo mismo. ¿No es en varios casos más efectivo el marketing directo y medible a través de las redes sociales que los avisos publicitarios en periódicos o TV, cuyo éxito puede ser discutible?

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El gráfico anterior muestra que, en Estados Unidos, los ingresos publicitarios de los periódicos disminuyen desde 1955, aunque sobre todo desde el 2000, años antes de la crisis económica estadounidense que sacudió al mundo.

 

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Es más, en algunos países como Francia la publicidad dejó de ser la fuente predominante del volumen de negocio de los periódicos desde hace décadas. Y según Cagé, esta representa una minoría en el caso del influyente The New York Times.

Por supuesto, la publicidad no es la única culpable. Pero sí la que ocasionó el vértigo, que dentro de un modelo de negocio de accionariado resultó fatal.

Dicho esto, lo que sí hizo Internet y la creciente audiencia online de los medios, fue acelerar la crisis. En ese momento nos encontramos hoy, con muchas cabeceras que ya son parte de la historia y otras aplicando distintos modelos para subsistir. Ninguno de ellos de comprobado éxito, eso sí, con lo cual el futuro resulta incierto.

 

2. Las noticias son commodities (la información como bien público que debe ser cuidada por el Estado)

Con la multiplicación de la información en internet, con sus pro y sus contra (más medios y puntos de vista, ‘copy-paste’), hay quienes argumentan que la noticia se ha convertido en un ‘commodity’, en un producto que llega a todos por igual, en cualquier momento y en cualquier lugar, sin diferencial que le dé valor. Y que, por ello, la información periodística de un diario debe basarse en enfoques de fondo, dejando de lado la noticia del día a día.

Cagé se opondría totalmente a esta visión del núcleo del periodismo. Para la autora, la información debe ser considerada un bien público, tal como lo es la educación o la salud. En este caso, porque es fundamental para el buen funcionamiento de la democracia.

La información noticiosa resulta vital para la sociedad, por ello el Estado debe proteger a quienes la producen, es decir, los medios de comunicación. Pero para que esto sea viable, el contenido debe ser relevante. Se refiere a temas políticos y de interés general (llámese economía, sociedad, internacional). No habla de entretenimiento.

Así las cosas, no se trata de analizar la realidad sin noticia, sino de investigar y hacer seguimiento a lo noticioso en tanto es importante para la sociedad. ¿Cómo protegerá esto el Estado? Lo vemos en el último punto.

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Portada del libro de Julia Cagé en su versión en español

 

3. El ‘clickbait’ salvará al periodismo (modelo de clics y banners)

La también economista es tajante al afirmar que no importa el soporte, sino la información de calidad de los medios. Y si se quita el foco a la publicidad como gran método de ingresos, pues el supuesto modelo de negocio de los medios en internet –llámese los clics (visitantes únicos y páginas únicas) y la publicidad como causa y consecuencia- se cae.

Cagé no se queda ahí y cuestiona lo que ella llama “la ilusión de las millonarias audiencias de Internet”. En concreto, precisar los cálculos de las audiencias de papel y web. Por ejemplo, el New York Times tuvo alrededor de 54 millones de visitantes únicos en enero del 2015, lo que significa menos de 7 millones de visitantes al día. ¿Y el papel? Al día lo adquieren 650.000 personas, una cifra sin duda muy inferior. Sin embargo, si se toma en cuenta –como se debería- el número medio de lectores por compra, el número crece muchísimo. El NYT tiene 6,5, con lo cual, una vez hecha la multiplicación, arroja unos 4,2 millones de lectores diarios. La brecha, entonces, no es tan alejada como se suele hacer creer. Y ello, sin contar que el tiempo de lectura y de páginas leídas es mucho mayor en el impreso que el tiempo de permanencia y página vistas que en internet (comentario aparte, llama la atención la diferencia de términos: lectura vs. permanencia y vistas).

En una sociedad sin ánimos de lucro como gran propuesta para salvar a los medios de comunicación (lo explicaremos luego) la información de calidad es primordial sin importar si es en papel o en web, así que el clickbait es prescindible. Esto último solo representa un alivio coyuntural y jamás un remedio.

 

4. Los millonarios salvarán al periodismo (Bezos y Cia.)

Una coyuntura ilusoria se vive hoy en día. Multimillonarios se han hecho de la propiedad de medios de comunicación, inyectando dinero y frescura, algunos de la mano de la tecnología. Pensamos aquí, por ejemplo, en Jeff Bezos, el magnate de Amazon que ahora es dueño del influyente Washington Post.

¿Es la salvación de los medios? Es difícil saberlo, pero en el fondo no da ninguna seguridad. Con el poder económico concentrado tan drásticamente, es comprensible dudar de la producción de una información que no sirva a intereses particulares, es decir, que sea independiente. Cagé pone como ejemplo a los hermanos Koch en Estados Unidos, adinerados que financian el Tea Party y son muy cercanos a Fox News.

Y aún si sus intenciones fueran positivas, ¿luego de ellos, qué? ¿En qué manos reposarán los medios? ¿Los hijos? Sería igual que una empresa familiar.

 

5. El periodismo impreso no tiene salvación (propuesta de nuevo modelo al detalle) sea cual sea el soporte

Sí la tiene, según Cagé, pero se debe cambiar el enfoque al momento de enfrentar el problema. Se debe dejar de rivalizar entre impreso y digital. Como mencionamos anteriormente, el periodismo debe buscar su salvación en su modelo de negocio y no en el soporte.

Lo primero es dejar de lado la publicidad y su consecuente peligro para la independencia de la información. Luego, evitar pensar en que el dinero se concentre en reducidas personas y, por lo tanto, estar a merced de sus deseos, intereses, influencias o familias.

Así nace “la sociedad de los medios de comunicación sin ánimos de lucro”. Entendida como una sociedad que toma el carácter de fundación con donaciones ilimitadas, pero limita el derecho a voto de los aportantes mayoritarios y le da voz a los minoritarios (que incluso pueden ser lectores y hasta trabajadores, en una suerte de crowdfunding), en un intento de equilibrar –hasta cierto punto no más- la balanza y garantizar que no habrá concentración de poder.

¿Por qué los filantrópicos deberían dar su dinero si no habrá retorno de inversión e incluso su capital estará congelado? Pues, aunque pueda parecer iluso, porque de esta manera garantizarán que sus aportes no tienen segundas intenciones y contribuirán a un producto necesario y útil del cual sentirse orgullosos.

Esto, además, va de la mano con la protección del Estado, que subvencionará a estas sociedades y otorgará beneficios fiscales a las donaciones, en tanto se considere a la información como un bien público cuya existencia y buen trato es indispensable para la sociedad y la democracia.

Nuevos (e innovadores) modelos de negocio en el periodismo digital

Es un hecho. El incremento de la audiencia online y las consecuentes visitas no se ha traducido en igual aumento de ingresos económicos para las empresas de medios de comunicación.

En buena parte del mundo (en el Perú, por ejemplo) aún se apuesta por el soporte papel para asegurar rentabilidad a la compañía y mantener una edición digital, mientras aún no se descubre un fórmula inequívoca (o una mágica) para monetizar la información en internet.

La manera tradicional desde que la web empezó su meteórico ascenso como plataforma ha sido el ‘pay-wall’ (con sus variantes de acceso gratuito a un número determinado de artículos y el modelo ‘freemium’) y la publicidad, ya sea como banners estáticos o formatos similares y publirreportajes. Sin embargo, ante el estancamiento de los beneficios económicos, otras formas se han posicionado en su lugar: los videos al inicio de las imágenes de los medios y el marketing de contenidos, este último una tendencia reciente. Pero hay otros más innovadores.

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MARKETING DE CONTENIDOS

Empecemos por el que más adeptos está ganando actualmente. Aunque los periodistas siempre hemos sido enemigos de los llamados ‘publicherrys’, este nuevo formato establece un puente entre la información periodísticamente producida y la imagen que una empresa quiere proyectar ante un público determinado.

Veámoslo con dos ejemplos. Uno cercano es el que está aplicando el diario El Comercio en asociación con la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Se trata de una pestaña en la web del medio, a modo de sección, llamada “Zona Ejecutiva”. El site especial no hace referencia evidente a la oferta educativa de la casa de estudios, aunque sí se puede distinguir el logo y slogan a un lado de la pantalla, así como un formulario para sus posgrados. El foco aquí es claro: contenidos especializados, orientados a ejecutivos, para posicionarse como especialistas en la materia.

Algo similar pero con una ejecución más prolija en cuanto a herramientas diferenciadas es la que ha implementado el New York Times con el esquema ‘Skyfall’. Tal como reseñamos en una nota anterior, se trata de artículos con mucha investigación detrás y cuyo formato es ‘en cascada’, con bastante material audiovisual e interactivo que se descubre al hacer el ‘scroll’ correspondiente. Igual que en el ejemplo anterior, son notas que bien podrían aparecer como periodísticas en un medio, pero que están patrocinadas.

Como bien menciona la web media-tics, “la esponsorización permite establecer una relación más íntima y duradera con una marca que el simple hecho de colocar un anuncio en una web”. Y se basan en casos como los de “Texas Tribune” y la chilena “Betazeta”, que en el 2014 vieron aumentos en sus ingresos gracias a esta apuesta.

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LA COMUNIDAD DE PAGO

No hablamos del ‘pay-wall’ como método frío para acceder a los contenidos. En este modelo, los lectores se convierten en parte del medio y aportan una cuota para mantener vivo a un medio, el cual se compromete a brindar información diferenciada y de calidad, de esas que no abundan en la red (es decir, lo contrario al ‘click-bait’). Un gran beneficio de esto es que, sin publicidad de empresas, las presiones o autocensura deberían ser menores.

Esto es lo que hace el portal español eldiario.es, que tiene alrededor de 13.000 socios que pagan cuotas de 30 o 60 euros por 6 meses y 1 año, respectivamente. “Logramos usuarios fieles y captamos más apoyo, tenemos a 13,000 personas vigilándonos todos los días”, contó Juan Luis Sánchez, su subdirector, a CNN Expansión. “A cambio intentamos darles cosas como agradecimientos, un correo con noticias que reciben antes de que se publiquen y una revista”, agregó.

Por ahí va el consejo de IJNet, la web con información sobre medios del Centro Internacional para Periodistas, que propone, como primer paso para aumentar las ventas online, crear una comunidad sólida, una audiencia no entendida como lectoría sino como grupo humano que comparte una visión, valores e intereses, los cuales se materializan en los contenidos del sitio. Solo así los usuarios sentirán que valdrá la pena pagar por la información.

Esa misma visión comparte el portal web peruano de investigación Ojo Público. Este grupo de periodistas y programadores tienen diferentes tipos de cuotas según el nivel de compromiso que el aportante quiere mantener con su causa. Por ejemplo, hay quienes pueden pagar un monto determinado para acceder a productos especiales y conferencias o eventos; mientras otros, con un pago mayor, podrán incluso asistir a las reuniones de los periodistas y revisar las bases de datos que concluyen en reportajes periodísticos.

DIVERSIFICAR LOS CONTENIDOS

Aunque no es una táctica nueva, resulta efectiva en momentos en los que ganar y fidelizar una nueva audiencia (y por lo tanto, sumar usuarios únicos, páginas vistas, etc.) se vuelve tan necesario y determinante.

Ya lo había hecho de alguna manera The New York Times cuando estableció sus lineamientos de estrategia digital en un documento titulado “Innovation”. Entre otros planteamientos, destacaron la creación de páginas independientes bajo su marca, como “NYT Cooking”, aplicaciones como “NYT Now” (luego llegaría NYT VR) y secciones como “NYT Now”, todas enfocadas en captar y retener lectores.

Otro caso es el del Irish Times, que puso a disposición de los internautas un curso online para los que practicaban o estaban interesados en correr como hábito saludable. Lo llamaron “Get Running” y lograron con ello captar público joven y “expandir su marca hacia mercados en los que ni siquiera había pensado”, como bien reseña en su página sobre análisis de medios el periodista español Fran Barquilla.

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NOS VAMOS A LOS MÓVILES

Una tendencia muy comentada en el mundo de los medios es la incapacidad de las empresas para monetizar esa legión de usuarios que revisan las noticias desde sus dispositivos móviles. Lo más seguro –y la férrea defensa de muchos- es seguir apostando por el negocio del papel porque “es lo que aún genera más ingresos”.

Pues no para La Presse, el segundo medio más importante de Quebec, Canadá, que en el 2013 asombró al sector periodístico al anunciar por todo lo alto su aplicación para tablets, con una inversión de US$40 millones, y con el arriesgado fin de convertir su modelo a ‘digital-only’.

La Presse+ fue el resultado de algunos años de investigación y desarrollo. El resultado, más de dos años después, es extraordinario. No porque sus dueños se hayan vuelto multimillonarios, sino porque las cifras son muy alentadoras y representan un caso de éxito para el estudio y para el ejemplo.

Según el vicepresidente ejecutivo del medio, Pierre-Elliotter Levasseur, citado por niemanlab.org, los avisos publicitarios en su app representan el 60% de sus ingresos, mientras que los de su versión impresa solo el 30%, pese a que, en contraste, los costos del papel suben hasta 65% del total.

No se trata solo de dinero, sin embargo, ya que el tiempo de permanencia suena increíblemente alto para los escasos minutos que pasan los usuarios leyendo noticias en su celular. Los sábados, la audiencia alcanza ¡73 minutos por persona! Los días de semana, 44.

Así las cosas, la estrategia de la aplicación con contenido propio, multimedia e interactivo, una política de avisos publicitarios enfocada en digital y reducción de costos, ha dado buen fruto y hace ver con entusiasmo el futuro, cuando el periódico se convierta en solo una publicación de sábados.

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EL ITUNES DEL PERIODISMO

Pasar de 0 a 100.000 mil usuarios en solo un mes es un logro que vale la pena destacar aún un año y medio después. Este fue el resultado de Blendle, una página web que puso a disposición de los lectores todos los diarios y revistas de Holanda en un mismo site. El modelo de negocio: que las personas paguen por noticia leída (aunque les devuelven el dinero si la historia no los satisfizo).

Además, funciona como especie de red social. Uno puede ver lo más descargado, lo más leído por sus amigos, lo más compartido, etc. Sin duda, un modelo acorde a cómo funciona hoy en día el mundo digital.

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EL MODELO ‘JULIA CAGÉ’

Llamémosle así para no entrar en términos complicados. La economista ha propuesto una solución al declive de los medios impresos. Lee aquí nuestra reseña.